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Propiedades protectoras de las grasas monoinsaturadas en la enfermedad cardíaca
- Disminuyen el colesterol en la sangre
- Disminuyen las lipoproteínas de baja densidad
- Disminuyen los triglicéridos en la sangre
- Una fuente de antioxidantes
- Disminuyen los coágulos sanguíneos
- Disminuyen la presión sanguínea elevada
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Cáncer

Según la sociedad americana de cáncer (ACS, por sus siglas en inglés) la causa más común de muerte por cáncer en las mujeres estadounidenses es el cáncer de pulmón. Se estima que 73.000 mujeres en los Estados Unidos murieron por cáncer de pulmón en el 2004, estando el 90% de estas muertes relacionadas con el consumo de cigarrillo. El cáncer de seno es la segunda causa de muerte por cáncer en las mujeres estadounidenses y se estima que a más de 211.000 mujeres se les diagnosticó cáncer de seno en el 2004. La Sociedad Estadounidense de Cáncer estima que aproximadamente 40.000 mujeres mueren de áncer de seno cada año. La tercera causa de muerte por cáncer para las mujeres en los Estados Unidos es el cáncer colorrectal. Al igual que la enfermedad cardíaca, comúnmente se cree que esta es una enfermedad dirigida más directamente hacia los hombres. Cada año mueren más mujeres por cáncer colorrectal que hombres, aproximadamente 28.000 mujeres estadounidenses cada año. Al menos un tercio de todas las muertes por cáncer están relacionadas con la nutrición y otros factores de estilo de vida controlables.
A medida que las poblaciones tienden hacia una forma de alimentarse más occidental, el riesgo de contraer cáncer de seno también parece incrementarse. Esto es aún más evidente en los varios estudios que confirman una influencia protectora por parte de la dieta mediterránea. El consumo de aceitunas y aceite de oliva está asociado con una disminución significativa en el riesgo de contraer cáncer de seno. Estos estudios fueron hechos en los países mediterráneos donde las mujeres pueden tener una ingesta total de grasa hasta del 40% de sus calorías totales. Esta ingestión total de grasa es comparable e incluso puede ser mayor que la observada en los Estados Unidos. Sin embargo, la incidencia del cáncer de seno es menor en los países mediterráneos si se compara con los Estados Unidos. Una explicación a esto puede ser que además de los ácidos grasos saludables que componen las grasas monoinsaturadas, las aceitunas y el aceite de oliva contienen componentes fenólicos y flavonoides, al igual que otros antioxidantes que no están presentes en otras fuentes comunes de grasa monoinsaturada, como el aceite de canola y el cerdo.
También, en reconocimiento del papel que puede tener la resistencia a la insulina al promover el cáncer de seno, la información sustancial que respalda los efectos protectores de las grasas monoinsaturadas contra la resistencia a la insulina puede ser otra característica protectora de las aceitunas y el aceite de oliva. Un estudio reciente de Trichopoulou, publicado en Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention, confirmó una incidencia más baja del cáncer, particularmente para el seno, cólon y próstata en los países mediterráneos. Éstas formas de cáncer están relacionadas con factores dietéticos, como la cantidad de frutas y vegetales, al igual que la cantidad consumida de carne roja. El actual estudio calculó que hasta el 25% de la incidencia del cáncer colorrectal, 15% del cáncer de seno, y 10% del cáncer de próstata podrían prevenirse si las poblaciones de los países occidentales altamente desarrollados cambiaran a la dieta tradicional mediterránea. En conclusión, una dieta conformada por grasas saludables, frutas, vegetales y granos con niveles bajos de grasas saturadas, como en la cocina mediterránea, podría reducir la incidencia total del cáncer en el norte de Europa y Norteamérica hasta en un 10%.

Un estudio publicado en The Archives of Internal Medicine (Archives of Internal Medicine 1998; 158: 41-45) encontró que las mujeres con un consumo de grasa monoinsaturada más elevado tuvieron una incidencia reducida de desarrollo de cáncer de seno. El estudio, conducido en el Karolinska Institute en Estocolmo, Suecia, siguió a 61.471 muejeres y encontró que aquellas con la proporción más alta de ingestión de grasa como grasa monoinsaturada en sus dietas estaban asociadas con un menor riesgo de contraer cáncer de seno. Los investigadores sugirieron que las mujeres pueden aumentar su ingestión de grasa monoinsaturada reeemplazando aceites de niveles mayores de grasa polinsaturada con aceites que son ricos en grasa monoinsaturada, como en las aceitunas, nueces, aguacates y aceite de canola.
La investigación que examina la salud de mujeres jóvenes también concluye que la edad de la menarquía puede relacionarse con el riesgo de cáncer de seno en el futuro. Entre antes comience la menstruación en la mujer, mayor es el riesgo de contraer cáncer de seno pre y post menopáusico. La investigación del National Longitudinal Study of Adolescent Health encontró que en 6.500 mujeres que fueron analizadas, las mujeres que menstruaron antes de los 12 años eran el doble de propensas a tener sobrepeso que las mujeres que menstruaron después. Esta menarquía temprana se correlaciona con un aumento en el riesgo de contraer cáncer de seno más adelante. La combinación de la obesidad o masa grasa aumentada en el cuerpo con influencias hormonales debidas a la menarquía temprana puede tener un efecto combinado para aumentar el riesgo de contraer cáncer de seno más adelante.
| Factores de riesgo para el cáncer de seno |
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| Aumenta el riesgo |
Disminuye el riesgo |
| Dietas altas en carne roja y grasa total |
Vegetales y frutas |
| Obesidad |
Grasa monoinsaturada |
| Rápido crecimiento y mayor altura de adulto |
Peso corporal saludable |
| Genética |
Fibra |
| Alto consumo de alcohol |
Actividad física regular |
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Mujeres y nutrición
por Connie Guttersen, RD PhD, autor de la Dieta de Sonoma
La investigación en nutrición se enfoca en los nutrientes clave, que pueden afectar a los hombres y mujeres de forma diferente. Esto ha influenciado para que varios suplementos apunten a un género específico en sus terapias de nutrientes. Pero la verdad del asunto es que lo que come una mujer en su juventud influencia su salud en los años siguientes. Así que los patrones de dieta en la adolescencia, la ganancia de peso, y la actividad física afectan los años siguientes como madre, edad mediana, menopausia y más allá.
Existen varios nutrientes que pueden ser críticos para las mujeres durante el ciclo de vida . Estos nutrientes incluyen hierro, folato, vitamina B12 B6, calcio, y un consumo balanceado de grasas saludables como monoinsaturadas y aceites omega 3. La investigación concluye que el papel de estos nutrientes está muy relacionado con la incidencia de las principales amenazas a la salud de las mujeres.
A continuación aparecen las principales causas de muerte en las mujeres en los Estados Unidos (Clínica Mayo), comenzando por la más común. Estas condiciones están estipuladas como causas de muerte y no abarcan ninguna otras preocupación para la salud de las mujeres, tales como la osteoporosis y la anemia.
| Principales amenazas contra la salud de las mujeres |
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| 1 |
Enfermedad cardíaca |
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Cáncer: El cáncer de pulmón es el más común, seguido por el cáncer de seno y el cáncer colorrectal |
| 3 |
Accidente cerebrovascular |
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Enfermedad pulmonar obstructiva crónica: (fuertemente asociada con el cáncer de pulmón) |
| 5 |
Diabetes |
| 6 |
Enfemedad de Alzheimer |
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Mujeres y enfermedad cardíaca
Muchas mujeres no son conscientes de que la enfermedad cardíaca es la amenaza número uno (la mayoría piensa que el cáncer de seno es la número uno). Pero, 8'000.000 de mujeres estadounidenses viven actualmente con enfermedad cardíaca y en el 2000 un poco más de 350.000 murieron debido a enfermedad cardiaca (cifras de la American Heart Association). ARRIBA
Comparado con hombres:
- 38% de las mujeres y 25% de los hombres morirán dentro de un año por un ataque al corazón reconocido por primera vez.
- 35% de las mujeres y 18% de los hombres sobrevivientes de ataques al corazón tendrán otro ataque dentro de seis años.
- 46% de las mujeres y 22% de los hombres sobrevivientes de ataques al corazón quedarán minusválidos por falla cardíaca dentro de seis años.
- Las mujeres son casi el doble de propensas que los hombres a morir después de una cirugía de "bypass".
- Las mujeres son menos propensas que los hombres a recibir betabloqueadores, inhibidores de la ACE (por sus siglas en inglés) o incluso aspirina después de un ataque cardíaco.
- Más mujeres que hombres mueren de enfermedad cardíaca cada año, aún así las mujeres sólo reciben:
- 33% de las angioplastias, "stents" y cirugías de "bypass"
- 28% de defibriladores implantables y
- 36% de las cirugías de corazón abierto
- Las mujeres comprenden sólo el 25% de los participantes en todos los estudios de investigación relacionados con el corazón.
Las mujeres no solo tienen más ataques cardíacos que no son reconocidos, también tienen ataques cardíacos más repetidos y un mayor riesgo de derrame cerebral después del ataque cardíaco. El asunto importante aquí es que mientras el número de mujeres que mueren por enfermedad cardiovascular es alto, pocas son conscientes del riesgo. Más de la mitad, (63%) de las mujeres que mueren repentinamente no tienen síntomas anteriores, la mayoría de estas muertes son causadas por latidos irregulares del corazón. El ataque cardíaco de una mujer tiene síntomas diferentes al de un hombre. Ella puede no siempre experimentar el dolor del pecho/presión que es típico en los hombres. La lista de abajo provee señales y síntomas claves que pueden ser diferentes en las mujeres.
- La mujeres tienden a negar o no reconocer los síntomas del ataque cardíaco.
- Algunas terapias como drogas trombolíticas y aspirinas pueden ser menos efectivas en las mujeres.
- Los temas sicosociales con diferentes para las mujeres.
- Más de la mitad de las mujeres que mueren repentinamente no tienen síntomas anteriores, la mayoría son causados por latidos irregulares del corazón.
- Dolor en la parte superior de la espalda, hombros, cuello y mandíbula.
- Respiración corta sin tener dolores de pecho.
- Náusea.
- Fatiga inusual o síntomas de resfrío suave que empeoran con la actividad, comúnmente diagnosticados de forma errónea como síndrome de fatiga crónica.
- Sensación inusual de ansiedad, debilidad y mareo.
En el momento en que los síntomas típicos, presión en el pecho y dolor de brazo, son detectados en las mujeres, la enfermedad cardíaca ya ha progresado y puede de hecho señalar un ataque cardíaco. La importancia de educar a las mujeres y a algunos médicos en estos síntomas tempranos puede influenciar el tratamiento médico adecuado, nutrición y estilo de vida para mejores resultados.ARRIBA
Menopausia y riesgo cardíaco
Las mujeres tienen dos o tres veces el riesgo de enfermedad cardíaca después de la menopausia. Después de la menopausia, el estrógeno y los niveles de lipoproteínas de alta densidad disminuyen. También es una época en que las mujeres tienden a ganar peso, peso abdominal, que es la ubicación que incrementa el riesgo de contraer enfermedad cardiovascular y diabetes. En julio de 2002, se concluyó un gran ensayo, el "Women’s Health Initiative", al mostrar que la terapia de reemplazo de hormonas aumentaba significativamente el riesgo de contraer cáncer de seno y coágulos en las piernas y pulmones, y no protegía a las mujeres de la enfermedad cardíaca ni de un derrame cerebral. Debido a que el uso de la terapia de reemplazo de hormonas es aún controversial y no parece proporcionar beneficios para la prevención de la enfermedad cardáaca o derrame cerebral en las mujeres postmenopáusicas, la asociación estadounidense del corazón (American Heart Association) recomienda que la terapia de reemplazo de hormonas no sea usada para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Es más efectivo hacer énfasis en la importancia de una dieta y estilo de vida saludables comenzando a una temprana edad. ARRIBA
Dieta, estilos de vida y riesgo cardíaco
Las mujeres pueden disminuir su riesgo de enfermedad cardíaca hasta en un 82% siguiendo una dieta y estilo de vida saludables. Idealmente, estos cambios positivos deben comenzar a temprana edad, pero independientemente de la edad, una dieta saludable es un elemento importante para reducir el riesgo de la enfermedad cardíaca.
Los factores del estilo de vida que aumentan el riesgo de contraer enfermedad cardíaca están incrementándose comúnmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Estos incluyen: fumar, abuso excesivo del alcohol, consumo de comidas rápidas/comidas procesadas e inactividad física. Desde una perspectiva de dieta, es esencial una que esté basada en frutas, vegetales, granos integrales, carnes magras, al igual que grasas saludables.
La literatura científica continua apoyando el papel de las grasas monoinsaturadas como factor clave en la toda la prescripción de dieta y estilo de vida para reducir la enfermedad cardiovascular.ARRIBA
Accidente cerebrovascular
El accidente cerebrovascular es una de las principales causas de incapacidad en Norteamérica. Un accidente cerebrovascular es causado por sangrado en el cerebro o, más comúnmente, por un bloqueo de una arteria en el cerebro debido a la arteroesclerosis. Cuando se priva de oxígeno a las células del cerebro, empiezan a morir y llevan a una incapacidad permanente o a la muerte. Es importante conocer los signos y síntomas del derrame cerebral ya que ocurren repentinamente. Los signos y síntomas incluyen entumecimiento repentino de un lado del cuerpo, dificultad para hablar o entender, problemas de visión, pérdida del equilibrio, y dolor de cabeza fuerte. ARRIBA
Enfermedad cardiovascular
La enfermedad cardiovascular está influenciada por la arteroesclerosis - una condición afectada por un daño de radicales libres en las paredes de las arterias, al igual que en las lipoproteínas de baja densidad. Claramente, cualquier proceso que incremente la presencia o actividad de antioxidantes en estas áreas, minimizará el daño oxidativo. Investigaciones recientes han enfocado sus esfuerzos en estudiar las lipoproteínas de baja densidad. Las lipoproteínas oxidadas de baja densidad son más aterogénicas y son responsables de las formaciones tempranas de placa arterioesclerótica. Uno de los factores que contribuyen a la formación de lipoproteinas oxidadas de baja densidad está relacionado con el tipo y cantidad de grasa dietética consumida. Estudios han mostrado que el enriquecimiento de la dieta con grasas monoinsaturadas en reemplazo de las polinsaturadas lleva a lipoproteínas de baja densidad que son menos susceptibles a la oxidación. Otros datos sugieren que las grasas monoinsaturadas también pueden disminuir la agregación plaquetaria y reducir la presión sanguínea. Todos estos datos sugieren colectivamente que las dietas que contienen una cantidad moderada de grasa, pero compuestas principalmente por grasas monoinsaturadas, presentan múltiples beneficios para el riesgo cardiovascular.
Un boletín reciente de la American Medical Association (JAMA) encontró que las mujeres jóvenes que toman cantidades más altas de ácido fólico pueden reducir su riesgo de desarrollar alta presión sanguínea. Los investigadores observaron los patrones a largo plazo de comidas y suplementos para casi 150.000 mujeres. Concluyeron que entre las mujeres con edades de 22 a 44 años, las que tomaron más de un miligramo de ácido fólico diariamente tuvieron un riesgo 46% menor de desarrollar presión sanguínea alta que las mujeres que tomaron menos de 0,2 miligramos. El ácido fólico, encontrado en los granos integrales y en varios vegetales es un nutriente importante que puede disminuir los factores de riesgo que contribuyen a la incidencia del derrame cerebral. ARRIBA
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
Aproximadamente 66.000 mujeres en los Estados Unidos mueren de COPD (por sus siglas en inglés) cada año. La causa principal de COPD es el fumar y está fuertemente asociada con el cáncer de pulmón, la causa número 1 de muerte por cáncer en las mujeres. ARRIBA
Diabetes
La diabetes en un grupo de enfermedades, que no sólo afectan la forma en que el cuerpo utiliza la glucosa, sino que comúnmente dan como resultado un aumento en el riesgo de enfermedad cardiovascular. Nueve millones de mujeres estadounidenses tienen diabetes, y en el año 2000 ésta cobró la vida de casi 69.000 norteamericanos, más de la mitad eran mujeres.ARRIBA
Mujeres y complicaciones relacionadas con la diabetes
| • El riesgo de enfermedad cardiovascular, la complicación más comun atribuible a la diabetes, es más serio entre las mujeres que entre los hombres. Las muertes por enfermedad cardíaaca en las mujeres con diabetes han aumentado 23% en los últimos 30 años, comparado con una disminución del 27% en las mujeres sin diabetes. |
| • El riesgo de cetoacidosis diabética (DKA, por sus siglas en inglés) es 50% mayor entre las mujeres que entre los hombres. La DKA, comúnmente llamada coma diabético, es una condición inducida por una diabetes pobremente controlada y marcada por altos niveles de glucosa y cetonas en la sangre (productos susidiarios del metabolismo de grasa en la sangre). A pesar de que está acompañada de altos niveles de glucosa en la sangre, la DKA no es causada por elevada azúcar en la sangre; es causada por falta de insulina. Antes de se dispusiera de la terapia de insulina, la DKA era la causa de muerte predominante por diabetes. |
| • Las mujeres con diabetes son 7,6 veces más propensas a sufrir de enfermedad vascular periférica (PVD, por sus siglas en inglés) que las mujeres que no tienen diabetes. La PVD es un desorden que da como resultado un flujo reducido de sangre y oxígeno a los tejidos de los pies y piernas. El principal síntoma de la PVD es la claudicación intermitente (dolor en el muslo, pantorrilla o glúteos durante el ejercicio). |
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Evidencia científica indica que tipos específicos de grasa dietética son importantes para prevenir la diabetes tipo II. Las grasas monoinsaturadas, tales como las que se encuentran en las aceitunas y nueces, pueden ser benéficas para la homeóstasis de glucosa e insulina, al igual que para el aumento de la sensibilidad a la insulina. Otros estudios han concluido que un mayor consumo de grasas saturadas y trans grasas afecta adversamente el metabolismo de la glucosa y la resistencia a la insulina.

Un estudio pionero, publicado por los investigadores del Harvard School of Public Health en la Revista de la American Medical Association confirma los efectos protectores de las grasas monoinsaturadas contra la diabetes tipo II. Este estudio efectuó el seguimiento de 83.000 enfermeras por 16 años. Las mujeres estudiadas completaron cuastionarios de frecuencia de comidas aproximadamente cada cuatro años entre 1980 y 1994 y no tuvieron historia de diabetes, cáncer, o enfermedad cardiovascular. El resultado muestra que consumir grasas monoinsaturadas - en este estudio era media porción (una cucharada) de mantequilla de maní o una porción entera de maní u otras nueces (1 onza), cinco o más veces a la semana, está asociado con una reducción del 20 al 30% en el riesgo de desarrollar diabetes tipo II, respectivamente. La relación entre el consumo de estas grasas monoinsaturadas es lineal, a mayor consumo mayor efecto protector. ARRIBA
Enfemedad de Alzheimer
La enfemedad de Alzheimer, que afecta a 4 millones de estadounidenses, es una enfermedad progresica degenerativa del cerebro, llevando comúnmente a un impedimento mental irreversible. Más mujeres que hombres tienen la enfemedad de Alzheimer. Aproximadamente 35.000 mujeres mueren de enfemedad de Alzheimer cada año (datos de CDC). Esto es más del doble de la tasa en los hombres. La nutrición se está colocando rápidamente a la vanguardia en al investigación del Alzheimer.
Dos estudios presentados en la 9a Conferencia Internacional sobre la enfermedad de Alzheimer y desórdenes relacionados sugieren que perder peso, cambiar de dieta, y permanecer mental y socialmente activo puede reducir el riesgo de la enfemedad de Alzheimer.
Un estudio del Harvard Medical School, y sus colegas, evaluó a las participantes en el estudio de salud de enfermeras, que había seguido dietas y los estados de salud de 13.000 mujeres desde 1972. Los investigadores calcularon el consumo de frutas y verduras de las mujeres entre 1984 y 1995 y correlacionaron estos valores con el desempeño en pruebas de función cognitiva cuando las mujeres estaban en sus 70s (1995 a 2003). El aumento en el consumo de frutas y vegetales no afectó la disminución generalizada en los resultados cognitivos de las mujeres. Sin embargo, los investigadores encontraron que los sujetos con el consumo más alto de vegetales de hojas verdes y vegetales crucíferos, como la espinaca y el brócoli, ambos ricos en folatos y antioxidantes como los carotenoides y vitamina C, presentaron un decaimiento menor que las mujeres que comieron pequeñas cantidades de estos vegetales.
Miia Kivipelto, M.D., Ph.D., del Karolinska Institute en Estocolmo, y colegas de Suecia y Finlandia presentaron datos de un grupo de cerca de 1.500 sujetos mayores, seguidos durante un promedio de 21 años. Los participantes del estudio que eran obesos en la edad mediana eran el doble de propensos a desarrollar demencia más adelante. Para esos sujetos que también tenían colesterol alto e hipertensión en la edad mediana, el riesgo de demencia se multiplicaba por seis veces. La inflamación y la obstriccuón en el flujo de sangre al cerebro pueden estar entre los factores que hacían a los individuos obesos más vulnerables a desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Los expertos médicos temen que la crisis de obesidad actual pueda contribuir a las tasas de incidencia de casos de Alzheimer en el futuro. Las frutas y los vegetales no sólo contienen los antioxidantes y nutrientes protectores para desminuir los factores de riesgo asociados con el Alzheimer, sino que también son densos en nutrientes y bajos en calorías, en otras palabras, proporcionan la mayor nutrición con la menor cantidad de calorías.
Existe evidencia creciente de que las vitaminas B pueden prevenir o hacer más lento el deterioro de la memoria y otras capacidades mentales. Las vitaminas B, en particular el ácido fólico, B6, y B12 son conocidas por jugar un papel en la producción de importantes sustancias químicas del cerebro que se necesitan para las cognición y otras funciones del cerebro. La investigación también ha mostrado una relación inversa entre los niveles de folato, vitamina B12 y B6 en pacientes con Alzheimer y otras demencias. El hierro y el zinc también son importantes para la función cognitiva adecuada. Los investigadores también están examinando el papel de las vitaminas B en la disminución de los niveles de homocisteína en la sangre. Los niveles de homocisteína en la sangre tienden a ser elevados en individuos con Alzheimer. La Dra. Katherine Tucker, profesor asociado de la Tufts University of School Nutrition Science and Policy, afirma que, "cuando el consumo de vitamina B es bajo, los niveles de homocisteína aumentan y encontramos una disminución en la función del cerebro". Toda su vida Tucker y otros han especulado que esto puede actuar como un marcador para el riesgo de desarrollar Alzheimer y otros tipos de demencia en los últimos años. Los efectos de la edad también cobran su parte en el sistema nervioso debido a la oxidación. Los radicales de oxígeno que dañan las membranas de la célula y enlADN, son generalmente la causa de la enfermedad de Alzheimer y Parkinson. Por lo tanto, las frutas y vegetales que proporcionan antioxidantes de fitoquímicos y vitaminas también jugarán un papel protector.
Los estudios han identificado una relación entre la dieta y la enfermedad de Alzheimer, en particular, la ingestión de grasa dietética. Los investigadores del Rush Institute for Healthy Aging de Chicago encontraron que la grasa saturada y transinsaturada están vinculadas por un aumento en el riesgo de enfermedad de Alzheimer. Los participantes que comieron la grasa más saturada tuvieron un poco más del doble de riesgo de contraer Alzheimer comparado con los que tuvieron el consumo más bajo de esas grasas. Al contrario, se encontró que la grasa polinsaturada omega-6, los ácidos grasos omega 3, y la grasa monoinsaturada disminuyen el riesgo. Una investigación adicional concluye que los niveles elevados de colesterol en la sangre están asociados con un aumento en el riesgo de Alzheimer; por lo tanto, el elegir grasas saludables que no aumenten los niveles de colesterol en la sangre y las lipoproteínas de baja densidad, como las grasas monoinsaturadas y los aceites omega 3, serán una buena prescripción para una mente sana.
En conclusión, parece haber nutrientes clave que pueden ser críticos durante el ciclo de vida de las mujeres. Algunos de estos nutrientes incluyen hierro, folato, vitamina B12, B6, calcio, isoflavonas, grasas monoinsaturadas, y aceites omega 3. No sólo es esencial el tener consumos adecuados y reservas de estos nutrientes durante el ciclo de vida, sino también es importante el mantener un peso corporal y estilo de vida saludables. ARRIBA
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