El síndrome metabólico de obesidad en adolescentes predice el riesgo al volverse adultos
por Connie Guttersen, RD PhD, autora de la Dieta de Sonoma
Las exageradas dimensiones de nuestros adolescentes estadounidenses son más preocupantes ahora que nunca antes. Estas noticias nos llegan de acuerdo a la información presentada en la 44a Conferencia Anual sobre Enfermedades Cardiovasculares, Epidemiología y Prevención de la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association) en marzo del 2004. La información llega a la conclusión de que los médicos estadounidenses pueden estar subestimando las incidencias y complicaciones relacionadas con la obesidad en adolescentes. Por lo menos 2,1 millones de adolescentes que tienen complicaciones metabólicas de obesidad no son visibles cuando se habla de medidas de diagnóstico clínico. La investigadora Carolyn Tabak, MD, del Centro de Investigaciones para Niños Robustos de la Universidad de Rochester en Nueva York, concluyó en este estudio que los pediatras y otros médicos a menudo miden la obesidad de los adolescentes con la misma formula de percentil usada para infantes y niños de escuela primaria. 
El estudio incluye un análisis de datos recolectados durante una Encuesta Nacional de Inspección de la Salud y Nutrición o NHANES III, la cual recogió datos de 2.392 adolescentes entre las edades de 12 y 19. La encuesta incluyó BMI y medidas de la relación de cintura a cadera, niveles de azúcar en la sangre, lipoproteínas de alta densidad, triglicéridos y presión sanguínea. Aproximadamente el 11% de los adolescentes tienen BMIs de 25 o mayores, pero no cumplen con el estándar pediátrico de sobrepeso porque su BMI no los ubica en el percentil 95 o mayor. Estos mismos adolescentes también muestran evidencia de riesgos clínicos que son parte del diagnóstico del síndrome metabólico. Veintiocho por ciento presentaban bajos niveles de lipoproteínas de alta densidad, más del 8% exhibían elevada presión sanguínea y casi un tercio de ellos tenían altos los triglicéridos en la sangre. Este estudio destaca la importancia y dificultad para diagnosticar en forma exacta los problemas de peso en adolescentes, antes de que los riesgos de la obesidad en la salud desemboquen en un síndrome metabólico más pronunciado.
Tan sólo hace diez años era escasa la diabetes tipo 2 en adolescentes; alrededor de 1999 el aumento de la diabetes tipo 2 en la niñez se multiplicó por diez. Virtualmente todos los niños y adolescentes con diabetes tipo 2 presentan sobrepeso. El otro punto que tiene impacto sobre la salud de nuestros adolescentes es que hoy en día ellos están ganando peso dos veces más rápido que sus padres. La investigadora de la Universidad de Iowa, Patricia Davis, MD concluye que con este elevado riesgo de mayores BMIs se eleva el riesgo de sufrir enfermedades del corazón a edades tempranas. ¿Qué ha cambiado entonces entre los años 70 y hoy? Muchos factores, principalmente dietas inadecuados, especialmente un aumento en la dependencia de las comidas rápidas y un estilo de vida más sedentario.
Los datos longitudinales del Estudio del Corazón de Bogalusa, un estudio comunal a largo plazo sobre las variables de riesgo cardiovascular desde la niñez hasta la adultez temprana, examinan los pronosticadores del síndrome metabólico (síndrome X) en la adultez. El estudio refleja que la obesidad de la niñez y adolescencia es el mayor pronosticador del síndrome metabólico (síndrome X). ARRIBA
| Factores de riesgo para el síndrome metabólico |
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| Resistencia a la Insulina |
Obesidad abdominal |
| Lipoproteínas de alta densidad reducidas |
Incremento de triglicéridos en la sangre |
| Lipoproteínas de baja densidad, más pequeñas y más densas |
Incremento de proteínas Apo B |
| Hipertensión |
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El síndrome metabólico (también conocido como el síndrome X), se ha convertido en el problema de salud más grave de nuestro tiempo. Nunca hubiéramos imaginado que los profesionales de la salud llegarían a afrontar esta preocupación por nuestros niños y adolescentes estadounidenses. Sin embargo, con niveles inauditos de sobrepeso y obesidad en conjunto con dietas inadecuadas (consumo excesivo de calorías, carbohidratos procesados y refinados, grasas saturadas e hidrogenadas ) y falta de ejercicio, la expresión de este síndrome lo ha convertido en una realidad del momento. El presentar sobrepeso durante la niñez y la adolescencia está asociado con altos niveles de insulina basal, lípidos en la sangre, niveles de azúcar en la sangre y presión sanguínea en la adultez temprana.
El lado alentador es que los efectos negativos de una dieta inadecuada y muy poco ejercicio pueden ser invertidos muy rápidamente en los adolescentes, con el régimen apropiado. James Barnard,PhD, profesor en la Universidad de California, quien también hizo una presentación en la reunión de la Asociación Americana del Corazón, encontró que después de dos semanas de un programa de dieta y estilo de vida dirigido a la participación de adolescentes y padres, los adolescentes experimentaron un descenso del 26% en el colesterol total, un descenso del 36% en lipoproteínas de baja densidad, y ninguna disminución en las lipoproteínas de alta densidad. ARRIBA
Desafíos en el tratamiento para adolescentes Quizá uno de los aspectos mas desafiantes al desarrollar un plan de tratamiento para adolescentes es afrontar los temas dietéticos y los hábitos alimenticios. Es completamente diferente a alimentar niños pequeños. Muchos adolescentes han establecido hábitos alimenticios y estilos que apunta a opciones de comida que no siempre son las más saludables. El mercadeo de las comidas rápidas, las golosinas y la presión de grupo pueden influenciar directamente las opciones de comida. Para muchos adolescentes la autoestima esta directamente relacionada con ser "delgado", e infortunadamente de allí pueden surgir los hábitos alimenticios poco saludables. Los datos procedentes de numerosos estudios han demostrado una elevada predominancia del comportamiento sobre el control de peso entre los adolescentes, principalmente las muchachas. En hallazgos previamente informados procedentes del estudio del Proyecto EAT (Comiendo Entre Adolescentes), 45% de las adolescentes y 21% de los adolescentes informaron que en ese momento estaban tratando de perder peso. Un 25% adicional de las adolescentes y un 21% de los adolescentes estaban tratando de conservar su peso. Algo que también fue informado en este estudio fue que el 57% de las muchachas y el 33% de los muchachos estaban haciendo uso de comportamientos poco saludables para controlar el peso. Estos comportamientos pocos saludables incluían saltarse las comidas, ayunar, usar substitutos de comida o fumar. Adicionalmente 12% de las muchachas y 5% de los muchachos manifestaron comportamientos extremadamente insalubres que incluían el uso de laxantes, patillas para dieta, diuréticos y vómito. Los datos analizados posteriormente llevaron a la conclusión que aquellas muchachas involucradas en el comportamiento de control de peso insalubre tenían un consumo más bajo de frutas, vegetales y granos en comparación con las muchachas que no manifestaban ningún comportamiento para control de peso. Los nutrientes específicos que fueron consumidos en bajas cantidades incluían calcio, hierro, vitaminas A B-6, folato y cinc. Muchas de estas deficiencias en nutrientes, tales como el folato, vitamina B-6, antioxidantes C y beta caroteno están asociadas con el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina y al síndrome X. "El Régimen" entre los adolescentes tiende a ser asociado con un consumo dietético más deficiente. Es importante enseñar a los adolescentes como "vigilar" o "hacer dieta" de tal modo que sí se reduce el consumo de energía la densidad nutritiva de la dieta permanezca estable y adecuada. Los comportamientos alimenticios también deben ser reconocidos, ya que los comportamientos insalubres a menudo tienen efecto sobre las opciones alimenticias. ARRIBA
| Los comportamientos insalubres en el control de peso en las adolescentes: Incremento en el riesgo de deficiencia de nutrientes. |
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| Vitamina A |
Cinc |
| Folato |
Hierro |
| Vitamina C |
Calcio |
| Vitamina B6 |
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Grasas dietéticas y adolescentes. Debido a la extensa popularidad de la comida rápida y las golosinas procesadas, el consumo de grasas saturadas e hidrogenadas se ha vuelto importante para la calidad de dieta. El tipo de grasa dietética consumida por los adolescentes es importante. La evidencia científica indica cuales tipos específicos de grasa dietética desempeñan un papel protector contra la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico. Las grasas monoinsaturadas, como aquellas que se encuentran en las aceitunas y las nueces, pueden ser beneficiosas para la homeostasis de insulina y glucosa como también para mejorar la sensibilidad a la insulina. Mientras tanto, otros estudios han llegado a la conclusión de que un alto consumo de grasas saturadas y grasas "trans" afecta en forma adversa el metabolismo de la glucosa y la resistencia a la insulina. No se entienden totalmente los mecanismos por los cuales tipos específicos de grasa dietética afectan la sensibilidad a la insulina. Una explicación podría ser que la composición de ácido graso de los fosfolípidos en las membranas celulares de los músculos está directamente relacionada con la sensibilidad a la insulina. Adicionalmente, tipos específicos de ácidos grasos en la membrana celular podrían influenciar la acción de la insulina mediante la alteración de la fijación del receptor de insulina o influenciando la permeabilidad iónica y la señalización celular.
Mejorando la calidad de dieta de los adolescentes por medio de la selección de nutrientes
- Elija grasas saludables tales como las de fuentes monoinsaturadas, omega 3 y polinsaturadas.
- Elija más panes de grano integral en vez de refinados.
- Elija alimentos con bajo índice glicémico .
- Coma una gran variedad de frutas y vegetales.
- Elija más proteínas procedentes de plantas, tales como fríjoles, leguminosas y nueces, que proteínas animales.
- LImite el consumo de bebidas dulces carbonatadas y bebidas suaves. ARRIBA
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Los tipos y las cantidades de comida consumida por los niños y adolescentes han contribuido al problema de la obesidad . Extensos estudios de población tales como la Encuesta Nacional de Inspección de la Salud y Nutrición (NHANES III), La Encuesta Continua de Consumo de Comida por Individuos (CSFII) y la Serie de Suministros de Comida de los EE.UU proveen valiosa información con respecto a lo que están comiendo los estadounidenses. En general, estos estudios nos cuentan que la suma de calorías que comemos cada día se ha incrementado en un 15% en los últimos veinte años. Esto contribuye de 150 a 200 calorías adicionales por día. Noventa por ciento de este incremento proviene de un alto consumo de granos refinados, azúcares y grasas. Los resultados de estos estudios están basados comúnmente en un consumo de 2.200 calorías por día. Sin embargo, los resultados de estos estudios expresan las tendencias de los tipos de alimentos que son consumidos por todas las edades. Algunos de los puntos destacados de este estudio están listados a continuación. ARRIBA
Puntos destacados: Lo que los estadounidenses están comiendo hoy. (NHANES III, CSFII, USDA ERS 1999)
- Se está ingiriendo menos de la mitad de la cantidad recomendada de fruta. Las cantidades consumidas reflejan una selección limitada. De los más de 60 tipos de fruta que tenemos disponibles, los estadounidenses comen principalmente 6 tipos solamente. El jugo de naranja y las bananas son los más populares.
- Los estadounidenses comieron la cantidad recomendada de 4 porciones de vegetales por día. Sin embargo, la selección estaba limitada en términos en cuanto a variedad y elecciones de nutrientes densos. Cinco alimentos: lechuga tipo "iceberg", papas fritas, papas preparadas de otras maneras y tomates en conserva formaron el 53% de la cantidad total de porciones de vegetales.
- El consumo combinado de vegetales de hojas verdes oscuras y vegetales amarillos fuertes contribuyó con menos de la mitad de una porción por día. Se aprecian cifras similares para el consumo de legumbres y fríjoles.
- Los estadounidenses cumplieron con sus raciones de granos y cereales consumiendo 10 porciones por día. Sin embargo, de estas diez porciones diarias sólo una fue un alimento de grano integral. El consumo se centró en golosinas procesadas y refinadas, cereales de desayuno, frituras y galletas.
- Los estadounidenses consumieron 34 cucharaditas de azúcares adicionales por día. Esto constituye un consumo 30% más alto del que fue anteriormente informado en la encuesta de 1998.
- El consumo de leche en niños y adolescentes ha descendido un 16% desde 1970, el consumo de bebidas gaseosas ha subido un 16 %y el consumo de bebidas dulces con sabor a frutas se ha elevado en un 280%.
- Las fuentes más comunes de alimentos consumidos fuera de casa son los lugares de comida rápida. ARRIBA
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Nueva pirámide guía de alimentos por Walter Willet

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Esta Nueva Pirámide Guía de Alimentos publicada por el Dr. Walter Willet puede ayudar a los adolescentes a entender mejor las opciones saludables. Una representación visual puede guiarlos a entender la importancia del balance y la variedad entre los diferentes alimentos disponibles. El tema importante es comenzar a dejar en la manos de los adolescentes la responsabilidad de escoger los alimentos, la cual en ultima instancia seguirán llevando hasta la adultez. ARRIBA
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